jueves, 15 de enero de 2009

Palestina - Israel (final)

Habíamos quedado en la expulsión de los Palestinos de Jordania debido a una cantidad de desacuerdos con el rey Hussein y después de una guerra civil de 10 días.

El nuevo exilio redujo la posibilidad de realizar acciones armadas dentro de Israel y surgieron grupos radicalizados como «Septiembre Negro», cuyo nombre derivó de la lucha entre fuerzas del gobierno jordano y fedayines palestinos, que realizaron atentados contra instituciones y empresas israelíes en Europa y otras partes del mundo.

La dirección de la OLP pronto comprendió la necesidad de cambiar su táctica; sin abandonar la lucha armada (a través del terrorismo), inició una gran ofensiva diplomática y pasó a dedicar gran parte de sus esfuerzos a consolidar la unidad e identidad palestinas. La Conferencia de Argel de los No Alineados, celebrada en 1973, identificó por primera vez el problema palestino, en lugar de la rivalidad entre Israel y los países árabes, como la clave del conflicto en Oriente Medio.


En 1974 una conferencia cumbre de la Liga Árabe reconoció a la OLP como «único representante legítimo del pueblo palestino». En octubre de ese año la OLP fue admitida como observadora por la Asamblea General de la ONU, que reconoció el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación e independencia. El 10 de noviembre de 1975, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó, por una votación de 72 a 35 (con 32 abstenciones), la Resolución 3379, que estableció que el «sionismo es una forma de racismo y discriminación racial». La resolución fue revocada el 16 de diciembre de 1991, por una votación de 111 contra 25 (y 13 abstenciones).

El programa de la OLP, acordado en 1968, llamaba a sostener la lucha armada contra la «ocupación sionista», para liberar toda Palestina, incluyendo las fronteras internacionales del Estado de Israel, reconocidas antes de la guerra de 1967. «La lucha armada es la única vía para liberar Palestina. Esta es la estrategia general, no meramente una fase táctica». Ello implicaba, necesariamente, el fin del actual Estado de Israel. No obstante, sin renunciar a esta meta, la OLP pasó a admitir como «solución temporal» el establecimiento de un Estado palestino independiente «en cualquier parte del territorio eventualmente liberado por las armas o del que Israel se retire».

En 1980, el primer ministro israelí Menahem Begin y el presidente egipcio Anwar Sadat firmaron, con mediación estadounidense, un acuerdo de paz en Camp David. Israel se comprometía a retirarse de la península del Sinaí. Poco después se multiplicaron los asentamientos en Cisjordania, con apropiación de tierras palestinas aumentando la tensión en los territorios ocupados. Sucesivas votaciones contrarias a estas medidas en las Naciones Unidas quedaron desprovistas de todo efecto práctico, ya que el veto estadounidense (papá Norteamérica entra en acción) en el Consejo de Seguridad hacía imposible cualquier tipo de sanción contra Israel.

En julio de 1982, en un intento de «resolver definitivamente» el problema palestino, fuerzas israelíes invadieron Líbano. Buscaban destruir la estructura militar de la OLP, capturar el mayor número posible de sus dirigentes, que desarrollaban ataques a lo largo de la frontera norte de Israel, anexar la parte sur del Líbano e instalar en Beirut un gobierno dócil (todo bajo la vieja consigna del “con nuestro derecho a la legitima defensa”).

Para el mediodía del 15 de septiembre, las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) habían rodeado completamente el campamento de refugiados de Sabra y Chatila y controlaban todas las entradas y salidas del campo.
Ariel Sharon, y el Jefe de Estado Mayor Rafael Eitan se reunieron con las unidades de la milicia cristiano-falangista libanesa, para invitarles a entrar en los campamentos de refugiados de Sabra y Shatila. En el marco del plan israelí, los soldados israelíes tenían que controlar el perímetro de los campamentos de refugiados y prestar apoyo logístico, mientras que los milicianos falangistas tenían que entrar en los campamentos, encontrar combatientes de la OLP y entregarlos a las fuerzas israelíes. Las reuniones terminaron a las 3:00 de la tarde del 16 de septiembre (estuvieron mucho tiempo para planificar un una operación tan simple).

Una hora más tarde, 1500 milicianos cristianos se reunían en el Aeropuerto Internacional de Beirut, ocupado por Israel, bajo el mando de Elie Hobeika, sucesor de Gemayel.

La primera unidad de 150 falangistas, armados con pistolas, cuchillos y hachas entraron a las 6:00 de la tarde en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, situados en las afueras de Beirut. Su misión era localizar posibles guerrilleros en retirada de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y desarmarlos, pero lo que sucedió en realidad fue una masacre de palestinos, la inmensa mayoría civiles indefensos, que se prolongó durante más de 30 horas. Ya que inmediatamente después de entrar esta unidad en los campos, empezó a cortar gargantas, disparar, y violar, a menudo reteniendo a grupos para la ejecución.

Durante la noche las fuerzas israelíes dispararon bengalas iluminando los campamentos. Según una enfermera holandesa, el campamento estuvo tan brillante como "un estadio deportivo durante un partido de fútbol".

A las 11:00 horas, se envió un informe a la sede de las Fuerzas de Defensa Israelíes en el este de Beirut, informando del asesinato de 300 personas, incluidos civiles. El informe se remitió a la sede en Tel Aviv y Jerusalén, donde fue visto por más de 20 altos oficiales israelíes. Nuevos informes de estos asesinatos fueron enviados durante toda la noche.

Algunos de estos informes fueron transmitidos al Gobierno de Israel en Jerusalén y fueron vistos por una serie de altos funcionarios israelíes.
Durante las siguientes 36 a 48 horas, los falangistas masacraron a los habitantes de los campamentos de refugiados, mientras que el ejército israelí vigilaba las salidas y seguía iluminando con bengalas durante la noche (¿pero como? ¿No era que solo tenían que encontrar combatientes de la OLP y entregarlos a las fuerzas israelíes? ¿O el verdadero plan era otro?).

El 19 de septiembre de 1982 y después de tres días de un silencio total, los libaneses descubrieron horrorizados la matanza de esos civiles, algunos identificables, otros hinchados por el sol, apuñalados o destripados.

La cifra precisa de muertos ha sido siempre objeto de disputas y oscila entre «varios centenares» (460, 800) según fuentes cristiano-libanesas, israelíes y algún millar (1.000, 1.500, más de 2.000, 4.000) según fuentes palestinas y árabes.

Ariel Sharon

El hecho produjo un gran escándalo internacional y conmocionó a la opinión pública israelí, produciendo una profunda crisis política. Una semana después de la tragedia, el 25 de septiembre, unas 400.000 personas se manifestaron en Tel Aviv –la manifestación más grande en la historia del país–, convocada por el movimiento pacifista Shalom Ahshav y por la oposición de izquierdas israelí. Exigían responsabilidades, dimisiones y una investigación independiente que aclarase lo sucedido.

El informe final de las investigaciones señaló a los cristianos falangistas como autores materiales de las muertes, pero imputaba a Israel una responsabilidad indirecta (como la de las autoridades rusas en los pogromos, dice el informe). Además califica de «negligencia grave» la conducta del jefe del Estado Mayor, el general Rafael Eytan y, especialmente, considera que Ariel Sharon «faltó a sus obligaciones», por lo cual recomienda su dimisión o cese como ministro de Defensa (que mas tarde sería premiado con el cargo de Primer Ministro).

Por su parte, y a diferencia de Sharon, el falangista libanés Elie Hobeika, considerado el responsable material de la matanza, nunca fue acusado en un tribunal, ni en su país ni en Europa ni se le siguió asociando a Sabra y Chatila, lo cual le permitió ocupar el puesto de ministro en el gobierno libanés en la década de 1990 (otro premiado por su moral), hasta que un atentado con coche bomba en Beirut, del que se desconocen sus autores y motivaciones, le costó la vida en enero de 2002.

Elie Hobeika

En este punto es que no puedo alcanzar a comprender como la impunidad de las causas se mide con diferentes varas ante un mismo hecho.

El cuartel general de la organización pasó a instalarse en Túnez y, en recorrida por Europa, Yasser Arafat fue recibido con honores de jefe de Estado en varios países, en particular en el Vaticano (que nunca simpatizó con los judíos).

Discretamente la OLP inició conversaciones con dirigentes israelíes proclives a una solución negociada con los palestinos. La invasión del Líbano hizo surgir grupos pacifistas pequeños pero activos dentro de Israel, que reclamaban un diálogo con la OLP. Algunos grupos palestinos radicales cuestionaron esa aproximación y discreparon con la línea política de Arafat. La OLP se dividió y sus fracciones se enfrentaron, a veces violentamente.

En 1987, tras años de dificultades internas, el Congreso Nacional Palestino, reunido en Argel, recompuso la unidad de la OLP.

Ese mismo año los funerales de varios jóvenes palestinos muertos en enfrentamientos con patrullas militares israelíes llevaron a nuevas confrontaciones, huelgas generales y protestas civiles. Comenzó la Intifada (levantamiento popular) en la franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental. La Intifada marcó una nueva etapa en la lucha palestina: por primera vez la población (jóvenes, niños y ancianos) se levantaba contra del ejército de ocupación.

Muchos civiles desarmados arrojaban piedras en las luchas callejeras, hecho que causó impacto mundial debido a la utilización, por parte de la ocupación israelí, de armamento pesado para reprimir las protestas. La Intifada duró aproximadamente cinco años y socavó la ya precaria economía de los habitantes de los territorios ocupados. 1.162 palestinos y 160 israelíes murieron a resultas de los enfrentamientos de la Primera Intifada.

El 14 de noviembre de 1988, el Consejo Nacional Palestino (parlamento en el exilio), reunido en Argel, proclamó el Estado Palestino Independiente, de acuerdo a la resolución 181 de Naciones Unidas de 1948 que dividía Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe palestino. Esto implicaba aceptar al Estado de Israel. Días después, 54 países reconocieron al nuevo Estado.

Arafat fue elegido presidente palestino y en esa condición habló en la Asamblea General de la ONU. Repudió el terrorismo (que en algún momento apoyó), aceptó la existencia de Israel y pidió el envío de fuerzas internacionales a los territorios ocupados. Como consecuencia de su discurso, el presidente estadounidense Ronald Reagan decidió iniciar conversaciones con la OLP.

Al estallar la Guerra del Golfo en 1991, las simpatías proiraquíes del pueblo palestino se expresaron claramente. Este apoyo privó a la OLP del sostén financiero de las ricas monarquías del Golfo, contrarias al régimen de Irak.

En septiembre de 1991 Arafat fue confirmado como presidente de Palestina y de la OLP, y el Consejo Nacional Palestino aceptó la renuncia de Abu Abbas, líder del Frente de Liberación de Palestina. Abbas fue condenado en rebeldía por un tribunal italiano a cadena perpetua por el secuestro del crucero «Achille Lauro», en 1985.

En 1991, auspiciada por Estados Unidos y la ex URSS, comenzó en Madrid la primera Conferencia de Paz para Oriente Medio. Palestinos e israelíes acordaron el reconocimiento mutuo.

En septiembre de ese año se firmó en la Casa Blanca la Declaración de Principios entre Israel y la OLP, que estableció un plazo de cinco años para la retirada de Israel de los territorios ocupados y para la discusión del estatuto definitivo de la franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén oriental, culminando con el establecimiento de un Estado Palestino independiente.

El parlamento israelí ratificó el reconocimiento de la OLP y la Declaración de Principios. El Consejo Central de la OLP aprobó, por su parte, el texto acerca de la autonomía.

Hamas y Hizbollah en el campo palestino, así como los colonos de los asentamientos ubicados en los territorios ocupados y la extrema derecha, del lado israelí, se opusieron al acuerdo (Aquí esta el secreto de por que no se soluciona el conflicto de una vez por todas, muchos no lo quieren). En un clima de hostilidad, se pospuso la retirada militar israelí de Gaza y Jericó, prevista para el 13 de diciembre.

En mayo de 1994, Rabin y Arafat firmaron el acuerdo de autonomía «Gaza y Jericó primero», mientras continuaba la retirada israelí, lo que permitió el regreso de soldados del Ejército de Liberación de Palestina exiliados en Egipto, Yemen, Libia, Jordania o Argelia.

Luego de 27 años de exilio Arafat llegó a Gaza en julio y asumió como jefe del Ejecutivo de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). En las zonas donde regía la autonomía palestina comenzó una afluencia de inversiones de capitales palestinos y extranjeros, además de la ayuda internacional, para preparar los cimientos del futuro Estado.

La lucha entre el histórico líder de la OLP y sus adversarios islamistas, opuestos a los acuerdos con Israel, se hizo cada vez más violenta. Arafat quería que Hamas participara en las elecciones generales palestinas de enero de 1996, lo que le hubiera dado mayor legitimidad a su liderazgo. Los islamistas boicotearon los comicios. Arafat fue elegido presidente con 87% de los votos y los candidatos oficialistas obtuvieron 66 de las 88 bancas en juego.

La elección de Benyamin Netanyahu, líder conservador del Likud, como primer ministro israelí en mayo agravó la tensión entre ambos países.

Las difíciles negociaciones culminaron con el retiro de las tropas israelíes de la ciudad de Hebrón en 1997. Ese mismo año, y en base a los acuerdos entre ambas partes, se logró la liberación de presos políticos palestinos de las cárceles israelíes. A fines de 1997 se produjo un quiebre en las conversaciones, debido a que Netanyahu desconoció lo acordado y continuó con la construcción de nuevos asentamientos ilegales. El hecho originó fuertes enfrentamientos y duras condenas internacionales. Arafat manifestó que, vencido el plazo de cinco años establecido en compromisos asumidos, él declararía un Estado Palestino independiente con capital en Jerusalén Oriental.

En 2000, el presidente estadounidense Bill Clinton invitó a Arafat y al primer ministro israelí Ehud Barak a reunirse en Camp David. Las propuestas norteamericanas e israelíes para un acuerdo definitivo no cumplían las demandas palestinas básicas: no se desmantelaban los asentamientos ilegales de Cisjordania, no se contemplaba el retorno de los refugiados ni el control palestino de las fronteras. Jerusalén, ciudad santa para musulmanes y judíos, se convirtió en el mayor obstáculo para la negociación ya que las partes pretendían erigir allí su capital.

La tensión se agravó con la visita del ex ministro de defensa israelí Ariel Sharon a la explanada de las mezquitas, en Al Quds/Jerusalén, lugar sagrado para musulmanes y judíos. Fue el inicio de una nueva Intifada; una serie de ataques suicidas con bomba en centros urbanos israelíes provocaron numerosas víctimas civiles israelíes y Tel Aviv retomó sus bombardeos sobre poblaciones palestinas que dejaron 400 muertos.

Se ha venido sosteniendo que la Segunda Intifada se inició a raíz de estos hechos, aunque una comisión al efecto, la llamada Comisión Mitchell descartó esta posibilidad, asegurando que la violencia palestina hubiese estallado de cualquier forma como producto de la negativa de Arafat de aceptar las propuestas israelíes de Camp David en las que Ehud Barak, entonces primer ministro de Israel, hizo una serie de concesiones que no fueron aceptadas por el "raíz" palestino.

Como respuesta a este ataque, y al cada vez más deteriorado y empantanado proceso de paz, Israel ocupa de nuevo algunos de los territorios que había liberado durante horas o semanas. En esta intifada, se comienza a generalizar el uso de las bombas suicidas. Los blancos de estos ataques suicidas fueron lugares frecuentados por los civiles israelíes como centros comerciales, restaurantes y las redes de transporte publico.

En respuesta a los ataques suicidas de las organizaciones armadas palestinas, las autoridades israelíes pusieron en práctica los asesinatos extrajudiciales contra dirigentes palestinos vinculados a actividades terroristas, familiares de los mismos y civiles próximos. Estas muertes son conocidas por los israelíes como asesinatos selectivos, un eufemismo popularizado por algunos medios de comunicación, y que, en opinión de sus críticos, constituyen una violación de la Convención de Ginebra, que señala en su punto 1d que este tipo de crímenes "están y se mantendrán prohibidos en cualquier tiempo y lugar las ejecuciones, sin previo juicio de una corte oficialmente constituida y asumiendo todas las garantías judiciales reconocidas como indispensables en los países civilizados".

Este artículo se aplica a toda persona que "no tome parte activa en las hostilidades, incluyendo miembros de fuerzas armadas que hayan abandonado sus armas" y aquellas personas "fuera de combate por enfermedad, heridas, detención o cualquier otra causa". Sin embargo, Israel arguye que los objetivos seleccionados y abatidos son parte activa en las hostilidades, ya que son los planificadores o instigadores de actividades terroristas dentro del territorio israelí.


La victoria de Sharon en las elecciones israelíes de febrero 2001 fue un nuevo golpe al proceso de paz. Ese mes la secretaría general de Naciones Unidas dio a conocer un documento que señalaba que el bloqueo económico impuesto por Israel en Cisjordania y la franja de Gaza ponía al gobierno de Arafat al borde del colapso por falta de fondos.

El enviado especial de la ONU a Medio Oriente, Terje Roed-Larsen, advirtió que si otros países no apoyaban monetaria y urgentemente a los palestinos (según el informe se necesitaban 1.000 millones de dólares para el resto de ese año) la violencia se incrementaría.

Varios cientos de palestinos murieron durante la rebelión y las acciones militares continuaron con la ocupación de los territorios bajo relativo control palestino.

Tras los ataques contra Nueva York y Washington del 11 de septiembre de 2001, Sharon creyó que la opinión pública internacional y la actitud de los gobiernos occidentales podría volverse a su favor, y profundizó su ofensiva contra la rebelión Palestina (a esto se le llama subámonos al caballo del comisario).
Debido a la necesidad de sumar aliados a su campaña antiterrorista contra el régimen talibán afgano, George W. Bush prefirió mantenerse distante y evitar confrontaciones con el resto de los países árabes (o sea hacerse el oso).

Numerosos atentados suicidas realizados por militantes radicales palestinos señalaron una nueva fase del enfrentamiento. Para reforzar la seguridad, Sharon limitó el tránsito de bienes y personas a través de las fronteras de Cisjordania y la franja de Gaza desde el inicio de la insurrección. La medida perjudicó tanto a obreros como a empresas palestinas.

En diciembre Sharon cortó toda negociación con Arafat. La nueva estrategia israelí pasaba por no considerar al líder palestino como interlocutor válido ya que no hacia nada por detener a los terroristas.

Las restricciones al movimiento de bienes y personas en Israel y los territorios ocupados tras 18 meses de rebelión situaron a la economía Palestina al borde de la quiebra. El cierre continuado de los puestos fronterizos causó daños irreparables. El desempleo se triplicó, afectando a casi el 30% de la mano de obra Palestina.

En marzo se celebró en Beirut la cumbre de países árabes, a la que Arafat no pudo asistir porque Sharon lo mantuvo sitiado en su búnker de Ramala durante más de un mes.

Pese al caos que marcó su inicio, la cumbre culminó con la aprobación de un plan de paz que incluía una decisión histórica: los firmantes se comprometían a reconocer al Estado de Israel, siempre que éste se retirara a las fronteras anteriores a 1967 y permitiera el regreso de los tres millones de refugiados palestinos, y la formación de un Estado palestino con parte de Jerusalén como su capital. Israel calificó de «inaceptable» la propuesta.

En abril Al Fatah, Hamas, Jihad Islámica, el Frente Popular y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina, acordaron por primera vez un plan de lucha común «para hacer frente a todo ataque israelí». La mayoría de los 82 suicidas que habían atacado objetivos en Israel y en los asentamientos judíos desde el comienzo de la Intifada, militaban en esas organizaciones integristas.

Ese mismo mes, el campo de refugiados de Jenín fue escenario de sangrientos bombardeos israelíes y cientos de palestinos murieron. Terje Roed-Larsen, el enviado de la ONU, calificó de «desastre humanitario moralmente repugnante» lo ocurrido en Jenín y declaró a Sharon «persona no grata». Tras las incursiones en Jenín y otras áreas bajo relativo control de la ANP, Israel hizo prisioneros a unos 5 mil palestinos.

En junio de 2002 Bush llamó a los palestinos a repudiar el liderazgo de Arafat y buscar un líder que no estuviese «comprometido con el terrorismo» (¿que pasa si reemplazamos la palabra terrorismo por la palabra resistencia?). En diciembre Arafat postergó la realización de elecciones, responsabilizando a Israel.

En marzo de 2003, Mahmoud Abbas (un político moderado, conocido como Abu Mazen) asumió como primer ministro palestino. En abril, Bush presentó a Sharon y a Abbas un nuevo plan de paz conocido como «Hoja de Ruta», impulsado por el denominado «Cuarteto de Medio Oriente» (EE.UU., la UE, Naciones Unidas y Rusia), que debía conducir a la creación de un Estado palestino y a la solución de todos los problemas pendientes para el año 2005. Acusado por los sectores radicales de hacer demasiadas concesiones a Israel, Abbas renunció en julio.

La violencia se intensificó (esto significa que mas civiles mueren por una causa que quienes la fomentan, no quieren resolver). A ello se sumó la construcción de un muro de separación en Cisjordania, que según Israel buscaba impedir el ingreso de terroristas. Los palestinos consideraron el muro como un intento por demarcar unilateralmente las fronteras con un eventual Estado palestino, en condiciones ventajosas para Israel.

La Asamblea General de la ONU exigió que Israel detuviera la obra, pero la Unión Europea y EE.UU pidieron a la Corte Internacional de Justicia que se abstuviera de pronunciarse sobre la legalidad de la construcción (otra vez papá Norteamérica sale al rescate). La barrera privó a miles de palestinos de acceder a servicios esenciales como el agua, la salud y la educación, así como a fuentes de ingresos como la agricultura y otras formas de empleo.
¿Se acuerdan como se festejo en Europa la caída del muro de Berlín y como la gente repetía una y otra vez: “nunca mas”?


En marzo de 2004, tras un doble atentado suicida de Hamas en el puerto de Ashdod, Israel respondió con un plan de «asesinatos selectivos» (palabra linda para decir: vamos a matar a un tipo y a todos los que pasen por ahí) de líderes de movimientos radicales palestinos. Con un misil disparado desde un helicóptero, Israel mató al líder espiritual de Hamas, el jeque Ahmed Yassin, de 67 años, cuando salía de una mezquita de Sabra (Gaza). Aunque el asesinato provocó el rechazo unánime de la comunidad internacional, EE. UU. vetó en el Consejo de Seguridad de la ONU una moción de condena.

Sharon anunció, en abril de 2004, el «Plan de separación unilateral con los palestinos» que incluía la evacuación de los asentamientos de la franja de Gaza y el desmantelamiento de seis colonias de Cisjordania. A cambio, Israel pretendió el apoyo de EE.UU. para el mantenimiento de «bloques de colonias» en Cisjordania, donde vive la mayoría de los 230 mil colonos israelíes, y una declaración del presidente Bush negando el derecho al retorno de los refugiados palestinos.

En octubre, las fuerzas israelíes demolieron las casas de cientos de palestinos y derribaron obras de infraestructura, matando a más de 70 personas en lo que constituyó el ataque más cruento en la Franja de Gaza en años. El ataque se realizó luego de que dos niños israelíes murieran a causa del disparo de un cohete por parte de Hamas.

¡¡Por favor!! Juro que estoy deseando terminar con esto. Ya me esta enfermando.

El 11 de noviembre de 2004, Arafat murió en París (se dice que de SIDA ya que parece que era homosexual). El funeral de Estado se realizó en El Cairo (Egipto). Finalmente Arafat sería enterrado en la sede del cuartel de la Autoridad Nacional Palestina en Ramala, pese a su deseo de ser enterrado en Jerusalén (denegado por Israel).

Rauhi Fatuh, presidente del Consejo Legislativo Palestino, asumió la presidencia de la ANP por 60 días, hasta la celebración de elecciones generales, mientras Abbas fue nombrado presidente del comité ejecutivo de la OLP.

En las elecciones de principios de febrero de 2005, Abbas, candidato del Fatah, fue elegido presidente de la ANP con 62% de los votos e inmediatamente intentó persuadir a los grupos radicales Hamas y Jihad Islámica para que suspendieran sus ataques sobre Israel.

En febrero, Abbas consiguió convencer a Hamas y a la Jihad de que declarasen un período extraoficial de alto al fuego. Con este frágil marco, Abbas y Sharon anunciaron la voluntad de encontrarse en Egipto para iniciar conversaciones, pero este encuentro nunca se produjo.

En agosto, el ejército israelí concluyó el operativo de retirada de Gaza, que incluyó la evacuación (en muchos casos forzosa) de unos 8.500 colonos, poniendo fin a 38 años de ocupación militar de la zona. La continuación de este proceso se convirtió en una incógnita cuando Sharon sufrió una hemorragia cerebral y entró en coma en enero de 2006.

Ese mes, inesperadamente, Hamas ganó las elecciones parlamentarias y obtuvo 76 de los 132 escaños en disputa. El Fatah se negó a participar del nuevo gobierno formado por Ismail Haniyeh, quien asumió como primer ministro en febrero. El primer ministro israelí interino, Ehud Olmert, anunció que no negociaría con el nuevo gobierno a menos que Hamas renunciara a la violencia y reconociese al Estado de Israel, y dejó de transferirle los fondos derivados de impuestos e ingresos aduaneros recaudados por Israel en nombre de la ANP.

El congelamiento de las transferencias de fondos israelíes y la suspensión de la millonaria ayuda económica de EE.UU. y la UE, dejaron al gobierno palestino al borde de la asfixia financiera. El gobierno del Hamas resistió las presiones internacionales para lograr que reconociese a Israel y solicitó ayuda a los países musulmanes para poder pagar sueldos públicos atrasados durante meses.

Durante todo el período, Israel continuó con su política de «asesinatos selectivos» de líderes y militantes de organizaciones palestinas.


En mayo, enfrentamientos entre policías leales a Fatah y una nueva fuerza de seguridad creada por Hamas hicieron surgir temores de una guerra civil entre palestinos. Abbas, en una difícil situación desde la llegada de Hamas al poder, anunció que convocaría un referéndum sobre el reconocimiento a Israel y la viabilidad de la coexistencia pacífica de dos Estados (uno israelí y otro palestino) como solución al conflicto.

El primer ministro y líder de Hamas, Ismail Haniya fue sustituido por Abbas en junio de 2007 por Salam Fayyad. El presidente justificó la decisión aduciendo una «emergencia nacional».

El premier israelí Olmert y el presidente Abbas se reunieron, en agosto de 2007, en Cisjordania. Ambos se mostraron conformes y optimistas sobre la posible creación de un estado palestino. Haniya, dijo que se trataba de un nuevo «largo camino que no produciría ningún efecto positivo para el pueblo palestino».

Las grandes potencias juegan su papel por el bienestar del primer mundo utilizando este conflicto para mantener poder en “el Canal de Suez” e Israel no piensa perder su obtención de los recursos hídricos de los Altos del Golán. Los ríos Jordán, Yarmuk y Litani que hoy controla casi plenamente.
Normalmente los occidentales solemos ver muy críticamente el estilo de llevar las cosas por parte de los musulmanes, su machismo exacerbado, su creencia religiosa tan extrema, etc. Suele culparse al fanatismo religioso la existencia de los hombre bomba y vemos con horror como llevan a cabo esos ataques tan espantosos. La ignorancia hace facil manejar a las masas.

También Israel, quien se lo considera un pais de cultura occidental, democrática, etc, no escapa a este fanatismo religioso exacerbado. Muchas de estas acciones son concebidas desde la base que estas tierras les pertenecen, no por derecho histórico (que lo tienen), sino por derecho religioso. En la Biblia dice que esta tierra es la que Dios le prometió al pueblo Judío en tiempos de Abraham. Muchos judíos esgrimen la Biblia como documento valido para reclamar las tierras pero olvidan que no todos creen en la Biblia.

Ahora las negociaciones de paz esta en el fondo del tacho, los terroristas palestinos no dejan de tirar misiles que no le hacen daño a nadie (¿entonces para que los tiran?) y los judíos tienen una buena excusa para volver a invadir, pisotear y “aleccionar” al pueblo palestino con la absoluta impotencia de la ONU tras la espalda observándolo todo.
Los hilos de la política se mueven favoreciendo a los triunfadores, pero por desgracia los perdedores de siempre, el pueblo civil, sigue siendo victima de la ambición descontrolada de los lideres de siempre.

¿Qué cuando va a haber una solución de este conflicto?
Desgraciadamente creo que nunca, porque quienes tienen el poder para acabar esto no quieren hacerlo.

Para terminar dejo un video que a estas alturas es un himno. Imagine de John Lennon


11 comentarios:

calamardo dijo...

corto: justo articulo, necesario. repito, todo es vergonzoso. pero no quiero poner adjetivos caballerosos, como el de van ki moon o como se escriba, quien dijo que el bombardeo de ayer por parte de israel de un edificio de la onu en gaza fue "escandaloso" y va a pedirles explicaciones (!!!) al premier y a la ministra del interior israelies. cuanta gallardia y coraje no? ya vemos como trabajan y como se minimiza la masacre. la onu no sirve para nada. son lameculos del imperio, los imperios, los cobardes asesinos. estamos envueltos en la mierda. ojala exploten sus arsenales nucleares y se los lleve a todos juntos al infierno. o ya estamos en el infierno?
de todos modos, gracias por el articulo, corto. lo recomendare.
calamardo.

Corto Maltes dijo...

La onu esta para controlar a los paises pequeños que no aportan anda de nada. Los grandes hacen lo que quieren y asi es todo. De todos modos tengo una teoria sobre por que pasan estas coasa que ya expondre en otro momento.

Tom/Shine. dijo...

Gracias por la info, y por el tema de John Lennon. No es justo, nunca lo fue, si tan solo se olvidaran los intereses personales, asi se evitaria que tanta gente inocente termine involucrada en una tonta guerra. Ya pues! < / war >
See ya.

Joker 23 dijo...

Esperemos que su título se vea reflejado en la realidad y se produzca un FINAL a todo este hecho lamentable.

Por otra parte me parece muy bueno lo que hiciste con este articulo, sirve para tener claras estas cosas...

andal13 dijo...

Impresionante racconto; un trabajo detallado y minucioso, que tal vez nos ayude a entender lo inentendible.

Y te dejo un par de versos de otro himno que me sonaba en la cabeza a medida que iba leyendo:

"... and how many deaths will it take till he knows
That too many people have died?..."

¿Será que la respuesta se la llevó el viento?

Corto Maltes dijo...

Tom/shine cuando puse el tema de Lennon pense que comentarias algo al respecto. De todos modos no debes darme las gracias por poner el tema porque ese tema es, para mi,uno de los mejores temas de la historia de la musica (si no es el mejor). Debí poner la letra en ingles y español porque esa letra refleja exactamente lo que pienso.

Joker Gracias y la verdad es que si sirve de algo me alegro muchisimo.
Cuando puse el titulo "Final" pense lo mismo.

andal ¿que tema es y de quien es? porque leyendo asi me suena pero no logro sacar de quien es.

Anne dijo...

Sobre la ley esta de las descargas... me parece que a todos los sistemas, o eso es lo que da a entender el artículo (el cual solo he encontrado en El Periódico y no en otras publicaciones). Ya veremos como acaba, pero como te digo, si esto llega a ocurrir, aparecerán otros medios.

Maruu dijo...

si te referis al tema en ingles, es de AC/DC se llama the jack, si me decias el qe esta en castellano, no creo qe te suene para nada jaja,,

beso qe estes bien =)

Santos G. Monroy dijo...

Realmente espectacular la segunda parte. Enhorabuena Corto, por sintetizar esta larga historia, una historia triste, que nos habla de dos varas de medir, de la mezquindad de la política internacional, del egoísmo, y de la impunidad de los poderosos. El episodio del bombardeo de las instalaciones de la Onu no hubiera sido imaginable ni durante la II Guerra Mundial...
Vergonzoso.

Joker 23 dijo...

Bueno..parece que al final...el final podria llegar en estos días....

alguien vio las declaraciones del presidente de Israel?...lamentables..


saludos

rocker dijo...

Lo que más bronca me da es que al parecer este último ataque a Gaza no tiene nada que ver con los cohetes lanzados por Hamas previamente, que causaron una sola víctima(cosa que,a pesar de ser un asesinato imperdonable,tampoco justifica la masacre desatada),sino mas bien la proximidad de las elecciones en Israel; en las que el sector con más chance de competir con el gobierno sería el de los religiosos ultraortodoxos, aún más derechistas que Olmert(!!!). Por eso el gobierno estaría jugando una pulseada con estos fanáticos a ver "quién es más macho". La perspectiva es realmente aterradora.

Corto,el tema que citó Andal13 es "Blowing in the Wind" de Bob Dylan. Después del verso que transcribió dice: "The answer, my friend, is blowin´in the wind" (La respuesta, mi amigo, está flotando en el viento), por eso la paráfrasis:"¿Será que la respuesta se la llevó el viento?"
Salu2
ROCKER