martes, 31 de marzo de 2009

¡Y dale con Bukowski!

Como no podía ser de otro modo aquí les posteo otro cuentito, esta vez bien cortito, del genial Charles Bukowski para que se diviertan un rato. En este caso Hank debe hacer de periodista y entrevistar a una mujer que se trajo a un caníbal, llamado Maja Thurup, de las selvas sudamericanas a vivir con ella a North Hollywood.
Pero la vida no es fácil para Maja Thurup porque la mujer se esta devorando al caníbal… pero de otra manera.



Maja Thurup

Había tenido un amplio eco en la prensa y la televisión y la señora iba a escribir un libro

contándolo todo. El nombre de la señora era Hester Adams, dos veces divorciada y con dos
hijos. Tenía 35 años y uno adivinaba que éste iba a ser su último vuelo. Las arrugas estaban
apareciendo, los pechos iban cayéndose, los tobillos gruesos, se notaba la celulitis en los
muslos, los michelines. América había establecido que la belleza sólo residía en la juventud,
especialmente en las hembras.

Pero Hester Adams tenía la oscura belleza de la frustración y la

esperanza perdida; todo ello se arrastraba por su ser, todas las ilusiones perdidas, y le daban
un algo sexual, como una mujer marchita, furiosa y desesperada sentada en un bar lleno de
hombres. Hester había mirado a su alrededor, había visto pocos signos de ayuda en el macho
americano, y se había subido en un avión rumbo a Sudamérica.

Se había adentrado en la
jungla con su cámara, su máquina de escribir portátil, sus gruesos tobillos y su piel blanca, y se había liado con un caníbal, un caníbal negro: Maja Thurup. Maja Thurup tenía una cara digna de ser observada; parecía estar escrita con miles de resacas y tragedias.

Y era verdad —
había tenido miles de resacas—, y las tragedias le venían siempre por el mismo motivo: Maja Thurup estaba muy colgado, inmensamente colgado, e increíblemente sexuado. Ninguna mujer del poblado le aceptaba. Encima había reventado a dos chicas con su aparato. A una la había tomado por delante y a otra por detrás. Lo mismo dio.

Maja era un hombre solitario y bebía y rumiaba su soledad hasta que Hester Adams llegó con un guía, con su piel blanca y su cámara. Después de las presentaciones formales y unos cuantos tragos al lado del fuego, Hester había entrado en la choza de Maja y allí había recibido todo lo que él podía darle y aún había pedido más.

Era un milagro para los dos, así
que se casaron en una ceremonia tribal que duró tres días, durante la cual fueron asados y consumidos algunos prisioneros de una tribu enemiga, entre danzas, encantamientos y borracheras. Fue después de la ceremonia, al evaporarse la resaca general, cuando empezaron los problemas.

El brujo, habiéndose dado cuenta de que Hester no había probado la carne de
los enemigos asados (guarnecidos con piña, aceitunas y nueces) anunció a todo el mundo que ella no era una diosa blanca, sino una hija del dios del mal, Ritikan (hacía siglos, Ritikan había sido expulsado del cielo de la tribu por su negativa a comer otra cosa que no fuesen vegetales, frutas y nueces).

Este anuncio causó gran impresión y furor en la tribu, y dos
amigos de Maja Thurup fueron inmediatamente ajusticiados por haberse atrevido a sugerir que el hecho de que Hester hubiese podido albergar todo el aparato de Maja ya era de por sí un milagro, y que por tanto no necesitaba ingerir otras formas de carne humana —al menos, temporalmente—.

Hester y Maja huyeron a América, a North Hollywood para ser precisos, y Hester comenzó los procedimientos para convertir a Maja Thurup en ciudadano norteamericano. Como profesora improvisada, Hester se dispuso a instruir a Maja en el uso de vestidos, en el idioma, la cerveza y los vinos californianos, la televisión y los alimentos comprados en el supermercado de la esquina.

Maja no sólo veía la televisión, sino que incluso apareció en ella
con Hester y declararon su amor ante millones de espectadores. Luego volvieron a su apartamento de Norh Hollywood e hicieron el amor. Después de eso, Maja se sentaba en medio del salón con sus cartillas de gramática, bebiendo cerveza y vino, entonando cantos nativos y tocando el bongo. Hester trabajaba en el libro sobre Maja y ella. Un gran editor lo estaba esperando. Todo lo que Hester tenía que hacer era ponerlo en solfa. Era fácil.

Una mañana yo estaba en la cama, eran alrededor de las ocho. El día anterior había perdido 40 dólares en Santa Anita, mi cuenta en el Banco Federal de California estaba quedándose peligrosamente baja, y no había escrito una historia decente en un mes. Sonó el teléfono. Me desperté, gargajeé, tosí y lo cogí.
—¿Chinaski?
—¿Sí?
—Soy Dan Hudson.
Dan llevaba la revista Flare de Chicago. Pagaba bien. Era el editor y director.
—Hola, Dan, madrecita.
—Mira, tengo una cosa justo para ti.
—Claro, Dan. ¿Qué es?
—Quiero que entrevistes a esta perra que se ha casado con un caníbal. Pon mucho sexo.

Mezcla el amor con el horror, ¿comprendes?

—Comprendo. Lo he estado haciendo toda mi vida.
—Hay 500 dólares para ti si lo tienes listo antes del día 27.
—Dan, por 500 dólares soy capaz de convertir a Burt Reynolds en una lesbiana.
Dan me dio la dirección y el número de teléfono. Me levanté, me eché agua por la cara, tomé dos Alka-Seltzers, abrí una botella de cerveza y telefoneé a Hester Adams. Le dije que quería publicar su relación con Maja Thurup como una de las grandes historias de amor del siglo XX. Para los lectores de la revista Flare. Le aseguré que el artículo ayudaría a Maja a obtener la ciudadanía norteamericana. Ella accedió a una entrevista a la una de la tarde.

Era un apartamento en un tercer piso. Ella abrió la puerta. Maja estaba sentado en el suelo con su bongo, bebiendo un oporto barato directamente de la botella. Estaba descalzo, vestido con unos gruesos jeans y una camiseta blanca con bandas negras. Hester iba vestida del mismo modo. Me trajo una botella de cerveza, yo saqué un cigarrillo del paquete que había sobre la mesita y comencé la entrevista.

—¿Cuándo conoció a Maja?
Hester me dio una fecha. También me dijo la hora y el lugar exactos.
—¿Cuándo empezó a tener sentimientos amorosos hacia Maja?
—Bueno —dijo Hester— fue cuando...
—Ella amarme cuando le metí la cosa —le interrumpió Maja desde la alfombra.
—¿Ha aprendido el idioma muy deprisa, no?
—Sí, es muy brillante —dijo Hester.

Maja cogió su botella y se tiró un buen trago.
—Le puse esta cosa en ella, ella decir, «¡Oh dios mío oh dios mío oh dios mío!». ¡Ja, ja,
ja, ja!
—Maja está maravillosamente dotado —dijo ella.
—Ella come también —dijo Maja—. Come bien. Garganta profunda. ¡Ja, ja, ja!
—Yo amé a Maja desde el principio —dijo Hester—. Fueron sus ojos, su cara... tan
trágica. Y su manera de andar. El anda, bueno, anda como un tigre.
—Follar —dijo Maja— nosotros follar, nosotros jodidamente follar follar follar. Me estoy
quedando cansado.

Maja se tiró otro trago. Me miró.
—Follar tú con ella. Yo estoy cansado. Ella gran túnel hambriento.
—Maja tiene un verdadero sentido del humor —dijo Hester—. Esa es otra de las cosas
suyas que adoro.
—Sólo una cosa tú adorar de mí —dijo Maja— ser mi poste de teléfonos dispara-orina.
—Maja lleva bebiendo toda la mañana —dijo Hester— tendrá que perdonarle.
—Quizás sea preferible que vuelva cuando él se sienta mejor —dije yo.
—Sí, creo que será lo más adecuado.
Hester me citó a las dos de la tarde del día siguiente.

***

Todo iba bien. Necesitaba algunas fotografías. Conocía a un fotógrafo de oficio, Sam
Jacoby, que era bueno y me lo haría barato. Cuando volví lo llevé conmigo. Era un mediodía
soleado con sólo una ligera capa de smog. Subimos y llamé a la puerta. Nadie respondió.
Llamé otra vez. Maja abrió la puerta.
—Hester no estar —dijo—, irse al almacén de comidas.
—Teníamos una cita para las dos en punto. Quisiera entrar y esperar.

Entramos y nos sentamos.
—Yo tocar tambores para vosotros —dijo Maja.
Tocó los tambores y entonó unos cantos de la jungla. Era bastante bueno. Se estaba
trabajando otra botella de vino oporto. Seguía con su camiseta de bandas de cebra y los jeans.
—Follar follar follar —dijo— eso es todo lo que ella querer. Ella volverme loco.
—¿Echas de menos la jungla, Maja?
—Ustedes blancos no saber nada, sólo cagar contra corriente. ¡Waba yak!
—Pero ella te ama, Maja.
—¡Ja, ja, ja!

Maja nos tocó otro solo de tambor. Incluso bebido era bueno.
Cuando Maja acabó, Sam me dijo:
—¿Crees que ella tendrá alguna cerveza en la nevera?
—Supongo que sí.
—Mis nervios están mal. Necesito una cerveza.
—Pues ve allí y coge dos. Yo le compraré otras. Debería haber traído unas cuantas.
Sam se levantó y entró en la cocina. Oí cómo abría la puerta de la nevera.
—Estoy escribiendo un artículo sobre ti y Hester —le dije a Maja.
—Mujer-gran agujero. Nunca llena. Como volcán.

Oí a Sam vomitando en la cocina. Era un borracho habitual. Yo sabía que estaba de resaca. Pero seguía siendo uno de los mejores fotógrafos de los alrededores. Entonces cesó el ruido. Sam salió de la cocina. Se sentó. No traía ninguna cerveza.

—Yo tocar tambores otra vez —dijo Maja. Tocó de nuevo los tambores. Seguía siendo
bueno, pero no tanto como la vez anterior. El vino le estaba pegando.
—Vámonos de aquí —me dijo Sam.
—Tengo que esperar a Hester —le contesté.
—Mira tío, vámonos —dijo Sam.
—¿Ustedes, tíos, querer algo de vino? —preguntó Maja.
Me levanté y me fui a la cocina a por una cerveza. Sam me siguió. Me dirigí hacia la
nevera.

—¡Por favor no abras esa puerta! —dijo él.
Sam se fue al fregadero y se puso de nuevo a vomitar. Yo miré la puerta de la nevera. No
la abrí. Cuando Sam acabó, le dije:
—De acuerdo, vámonos.
Salimos al salón donde Maja seguía sentado con su bongo.
—Yo tocar tambor otra vez —dijo.
—No, gracias, Maja.

Salimos y bajamos por las escaleras hasta la calle. Subimos a mi coche. Arranqué. No sabía qué decir. Sam no decía nada. Estábamos en el distrito comercial. Paré el coche en una gasolinera y le dije al encargado que llenara el depósito con normal. Sam salió del coche y fue andando hasta la cabina telefónica a llamar a la policía. Vi a Sam salir de la cabina. Pagué la gasolina. No había podido hacer mi entrevista. Había perdido 500 dólares. Esperé a Sam que regresaba al coche.

12 comentarios:

Stefani dijo...

Joder qué fuerte... decido leerlo mientras me como la fruta y...
ahora no puedo seguir trabajando que me he quedado traumatizada!!!

Corto Maltes dijo...

Jaja, Bueno, no pensaba que podia afectar tanto la sensibilidad. ¿Tendre que poner una advertencia?
Lo tendre en cuenta para la proxima ;)

Ita dijo...

Puues...Sora es el elegido de la llave-espada y tiene que salvar al mundo de los sincorazón que quieren quedarse con todos los corazones de la gente. XD Sora tb tiene que ir a buscar a sus amigos xD @_@ los personajes del FF ayudan a Sora...otros pelean con él.....XD
Encontrar a sus amigos, intentar que los nuevos se queden, luchar contra los malos, entender porque fueron creados los sincorazón...todas esas cosas te hacen engancharte al juego *__*~
Espero haber sido de ayuda(si no lo he sido...lo sientoo =_=)

calamardo dijo...

bukowsky es irrompible. un maestro. la sugerencia de que por el momento estaba exenta de comer carne humana! que maestro. no entendi lo de sora. en fin.
gracias por el cuento.

Joker 23 dijo...

Una leyenda Maja...
Me gustó...pero no me afectó tanto...capaz que es porque no estaba comiendo nada..

saludos!

Vero Lostberry dijo...

Gracias por leer!!
Tu blog es buenísimo, te linkearé de mi blog (si te parece), ahora leeré el cuento

Salute

Vero Lostberry dijo...

Choque de culturas...Excelente cuento!!
Lo único es que me sentí una anciana decrepita, en diciembre cumpliré 35, como regalo de cumpleaños, planeo ir a la selva en busca de uno como el del cuento... ¡¡¡Broma!!

Tom/Shine. dijo...

Justo pensaba en acabar de leer el cuento e irme a comer algo, pero mejor me tomo un vasito de agua, hasta que se me quiten algunas imagenes mentales bien sadicas.
See ya.

Corto Maltes dijo...

Ita - Gracias por el argumento. Ahora me cierra y me dan ganas de conseguir el manga también.

Calamardo - Imagine que te gustaría porque ya lo habías leído. Igual pensé que no te vendría mal releerlo.

Joker - La verdad es que nunca pensé que podía afectar a alguien por más que hay algo de humor negro. Además lo mas bravo es mas sugerido que exhibido.

Tom/Shine - ¿también a ti te afecto el cuento? Guau, estoy hecho una piedra porque a mi no me afecto en lo mas mínimo :)

Maruu dijo...

termine de comer y juro qe la polenta con panceta la tengo en la garganta =(, me gusto el cuento aunqe me qede sin ganas de comer el postre! mmm lo tome como qe a las mujeres le gusta mas el sexo qe a los hombres? o solo fue mi impresion! muchisimas gracias por los comentarios!

maru

Corto Maltes dijo...

Maruu - No generalisemos porque sino estamos en el horno. A esta mujer en particular le gustaba mucho el sexo. De ahi a afirmar que el cuento quiere decir lo que afirmas...

Olivia Güel dijo...

El cuento está bien, pero la descripción de las mujeres de 35 años no se corresponde a las que yo conozco. Que ya voy por los 39 y lo tengo todo en su sitio. Y además estoy deseosa de llegar a la cuarentena porque mis amigas dicen que es la década de la plenitud sexual de la mujer.

Salu2!