viernes, 22 de agosto de 2008

La tierra permanece

Vuelvo sobre las huellas de otra de esas novelas que marcaron mis gustos y que me enseñaron a reconocer lo que se siente cuando uno lee un buen libro, uno de esos libros que se ganan un lugar perpetuo en nuestro corazón.
En la novela, George R. Stewart, nos narra el fin de la humanidad tal como la conocemos a raíz de una epidemia desconocida.

Isherwood Williams, el protagonista de esta historia, debe de enfrentarse al hecho de ser, posiblemente, el último ser humano que subsiste en el planeta Tierra. Su vagabundeo por los EE.UU. le llevará a enfrentarse con dilemas y situaciones que el hombre ordinario no podría imaginar e intenta reconstruir la civilización a partir de los pocos sobrevivientes que quedan aferrándose a las viejas costumbres aunque las condiciones hayan cambiado radicalmente.

Todos los intentos de Ish son los intentos del intelecto frente al instinto, al facilismo, lucha que no cesa en llevar adelante hasta el final de sus días si es necesario. La historia está narrada en tres partes: la juventud, la madures y la vejes, y es a través de estas tres visiones del crecimiento que se van dado los aciertos y los errores.

Todos los sucesos transcurren de manera anecdótica, no hay grandes aventuras ni los típicos estereotipos de buenos y malos, sino más bien seres humanos en una situación diferente, en un nuevo mundo. La tragedia, la alegría, el horror y la victoria se entremezclan en esta novela, provocando la evolución del protagonista, del escenario, y hasta del propio lector.

Es la evolución de cada uno de nosotros a través de la vida y es la evolución humana a través de la historia, eso es lo que uno encontrará en este libro.
Siempre faltaran palabras para expresar el realismo, la perfecta estructuración, las bellas descripciones de ese mundo nuevo y vacío de hombres.
En 1953 recibió el Premio Internacional Fantasy.

En definitiva, un libro notable, una novela que se desarrolla tranquila y no exenta de lirismo y de poesía, avanza a buen ritmo y merece ser releída con gusto. Uno de esos libros fundamentales e imprescindibles de la ciencia-ficción.

George R. Stewart (1895-1980), lucho en la primera guerra mundial y fue profesor en las universidades de California y Michigan. Fue escritor de varios libros que hablan de geografía, las costumbres y nombres de su país y de otras novelas como Storm (1941).

3 comentarios:

EL MAGNÍFICO dijo...

Gracias por linkear al Blogazo del Comic, me gustó mucho tu blog y ya te agregué al Blogroll.

Saludos!

Corto Maltes dijo...

Gracias a ti por por agregarme al blogroll. Soy muy nuevo en esto y me alegra mucho que te haya gustado mi blog ya que el tuyo es de una exelente calidad.

calamardo dijo...

tarde pero seguro. la novela que integra el top ten de mis novelas, sin dudas. no olvidemos el martillo. y a su hijo predilecto, aquel llamado a ser la flama del intelecto que deberia persistir a toda costa para mantener vivo el espiritu de la civilizacion.
la lei dos veces. increible historia. perfecta. lagrimas al final. no se hable mas.
calamardo.